miércoles, 1 de junio de 2011

20 de Febrero

Viernes 20 de febrero, estaba yo, esperándote en la parada del bus. Mucho tiempo sin vernos, me pregunte si me reconocerías, con mi pelo rubio largo sobre mis hombros, mis mejillas sonrosadas, un pequeño cambio de vestuario, mis uñas bañadas en esmalte negro, diferente a aquella niña que hace unos meses se fue de tu lado. Pero por un momento pensé , claro que me reconocería, había cosas que eran imposibles de cambiar, el sonrojeo de mis mejillas al oír tu voz, esa sonrisa que se dibujaba en mi cara al ver tu mirada, todo aquello simplemente hacia de un segundo un momento perfecto.

Tu autobús llegaba, te bajaste del autobús, estabas diferente pero tan igual al chico de siempre, a ese chico imperfecto al que yo solo anhelaba abrazar. Tu pelo largo había desaparecido, tu vestuario había variado un poco a diferencia de la ultima vez que te vi.

Te tenía frente a mí, por un segundo no sabía que decirte, que hacer.
Tú te acercaste, mis mejillas se sonrojaron, tu boca cerca de mis labios que ardían de deseo por ser besarlos. Pero por un momento me sentí impotente, no me podía mover. Tú te acercaste a mí, apretaste mi cintura contra tu cuerpo, delicadamente tus labios se posaron en los mios, todo era como era en mis sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario